sábado, 18 de julio de 2015

DE MI LIBRO DE CUENTOS

EL NEGRO HUECO DEL MIEDO



♪Tara -ra -ra -rá♪ palpita la sinfonía Fantástica Tic- tac- tic -tac responde el corazón, que se acerca. De entre la niebla del túnel, una joven, salta―con envidiable destreza― y cae sobre el camino. Tara -ra –raá, Tic- tac- tic- tac. Su nombre es Luisa y lleva en la mochila a su bebé y una tarjeta magnética en la mano. Por el enorme cartel que hay colgado a la vera del camino sabe que ha llegado a la ciudad de Tijuy.
Lleva un tiempo de caminata agotadora, hasta que por fin encuentra la casa. De la verja del jardín, saltan rayos de colores. Coloca la tarjeta en la ranura. Pam- pam... suena Fantástica y la puerta se abre.
La habitación es una rareza. Un trapecio de paredes metalizadas, rasas, con escasos muebles, quizás los suficientes para la actual circunstancia. De uno de sus ángulos cuelga un enorme globo. En él se refleja la computadora y una sofisticada radio empotrada en una biblioteca. Cuando abre las ventanas para airear el lugar, el reloj de pared toca diez campanadas. No pierde tiempo. Sabe que está de paso y debe seguir viaje hacia otros mundos. Tic tac, tic, tac. Besa al niño y lo mete en un moisés desmontable, luego lo coloca en un banco―puro sol―que hay debajo de la ventana del jardín. ¡Ajó! ¡Ajó! Tara- ra- ra,- rá canturrea. De a ratos se asoma y vigila al niño que ya duerme.
Está tan, pero tan abstraída, que no ve el travesaño de madera que se ha desprendido del cielorraso. ¡PAM! ¡PLÁH! ¡PÁF! Y ¡Ay! ¡Qué golpe! La cabeza le estalla del dolor. La luz de la habitación comienza a centellear. Los párpados se agachan con lentitud hasta que por fin se le desploman
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Cuando recobra el conocimiento, la oscuridad que palpa, es completa y poco tranquilizadora. Se toca el chichón, que es enorme. No recuerda muy bien dónde se encuentra el interruptor de la luz. Tantea las paredes hasta encontrarlo. Pero todo el intento de encenderla es inútil. Tiene la sensación de estar parada en medio de un negro túnel, donde la atmósfera es sofocante. ¿Y esa pequeña mancha fosforescente suspendida en el aire? No atina a moverse, ni a respirar. Armada de valor, avanza hacia la luz misteriosa. Recuerda haber visto un botón de la radio. ¡Sí!, ¡Sí! ¡No se ha equivocado! ¿Será un botón o una linterna? Da igual―piensa Luisa―si la luz que emana alcanza para iluminar, aunque de forma tenue la habitación.
―¡Socorro!― grita― ¡Aquí! ¡Que alguien me escuche por favor!
Pero ni el más leve ruido, turba el opresivo silencio. Desesperada llega hasta la ventana y la abre. Durante un segundo no puede entender lo que sucede. Al reponerse busca la puerta que está a unos dos metros. Se traba en lucha un buen rato con la cerradura atascada. Cuando por fin la abre, permanece inmóvil por espacio de un minuto. Lo que ve a continuación le hiela la sangre en las venas. Un grueso muro ha ido a parar contra la casa como si tratara de aplastarla. El rabioso Tic- tac-tic-tac se cuela en las paredes invadiendo con impudicia el recinto. El horror dura sólo unos segundos. Después reacciona. Grita, patea, araña con sus manos los ladrillos de la tumba. Por fin agotada cae al suelo.
Piensa y repiensa en su hijo que ha quedado del otro lado del muro. Su mente reproduce con idiotez pensamientos deshilvanados. Aspira profundo el escaso y denso aire que queda, para afrontar un acontecimiento desconocido y monstruoso.
―Chist ―de pronto escucha chist, chist El chistido se escucha muy cerca. Los dientes le castañean y toda su carne se le ha puesto de gallina. Se levanta como un resorte... ¡Pero no ve a nadie!
―¡Aquí por favor Socorro! ―grita Luisa.
―Calma, aquí estamos, para ayudarla―dice la voz. ―Le está hablando el locutor de LT Tijuy La radio de su ciudad... ¡Tranquila! Acérquese un poquito, ¿quiere?
Luisa se acerca deprisa al aparato y comienza a manipular los botones.
―¡Alto! ¡No los toque! ¡O cambiará de dial! Fíjese en el botón rojo cristalino, es movible. Ubíquelo enfrentado al cubo y cuando vea dibujado la imagen holográfica del mundo, podrá usted mirar dentro de él.
―Pero, ¿podré salir de aquí?
―¡Claro! ¡Para eso estamos! ¿No?
Luisa, mueve con rapidez el botón linterna de la radio, hasta ubicarla enfrente de la esfera. ¡Dios! ¡Qué belleza! ¡No se esperaba semejante espectáculo visual! La esfera se convierte en un mapamundi holográfico. La habitación se ilumina con un sinnúmero de colores. La luz de Tijuy se agranda La joven asoma la cabeza. ¡Relámpagos! ¡Algo se mueve! Espía dentro de la esfera, cono si sus ojos fueran una cámara de video y se da cuenta de que la voz que ha escuchado, es la de un joven locutor que transmite desde una emisora de radio.
―Usted me está mirando, ¿no? En la casa hay un jardín como puede ver...
―Nos está prohibido mirar jardines. Sólo interiores.
―Mi nombre es...
―Luisa-contesta la voz del locutor―y su bebé está fuera de los límites del muro ―continúa el locutor
―¡Por favor necesito saber que le ha pasado! ¡Apúrese! ¡Apenas si puedo respirar! Tic, tac, tic, tac.
La habitación se achica de pronto y a Luisa le falta el aire.
―Luisa, ¿me escucha?...Apriete la tecla V del aparato de radio, para que la podamos visualizar con claridad. Estamos perdiendo la imagen. ¡Por favor, acérquese al parlante! ¿No me escucha? Parece que no nos responde. Aquí desde los estudios de LT Tijuy la Primera Radio de la Ciudad, les habla Rolando Migues. Estamos haciendo un urgente llamado a las autoridades. Hay una mujer atrapada por un muro, dentro de una vivienda.
―¡Oiga! ¡Lo escucho! ¡Ayúdeme por favor!―grita la joven con el escaso aire que le quedan en sus pulmones.
Es evidente que el locutor ha dejado de escucharla. Ahora los ojos inquietos de Luisa recorren el jardín. Alrededor de la casa otra periodista transmite en vivo, micrófono en mano.
―Aquí, con ustedes la voz de Mariana Rodríguez, transmitiendo en vivo y en directo. Vamos a tratar de contactarnos con la joven que se halla prisionera en el interior de la vivienda. Son las 17 30 horas del día 31 de diciembre de 2030 y terminamos de comunicarnos con el Alcalde de la ciudad, quien nos ha respondido, que el muro, no es de competencia municipal. Siga la trayectoria de este extraño suceso...
Luisa observa impotente, cómo un enano se ha metido en el jardín de la casa y va directamente hacia el moisés; luego mete su ruda mano por debajo de la mantita y saca el chupete y el sonajero y se los guarda en el bolsillo. El jardín comienza a llenarse de enanos. Todos, con sombreros de copa vestidos de negro y esgrimiendo en la mano un bastón de mando. Al ver el muro gesticulan y ríen estruendosamente.
Rolando Migues desde estudios, sigue con la nota ―He dejado de escuchar y visualizar a Luisa y esto me preocupa. Mariana, ¿me copias?
Luisa sigue mirando con angustia. Un patrullero ha llegado y un hombre uniformado desciende de él.
―Sí Rolando. Son ya las 18 horas y comienza a oscurecer, tengo aquí al Comisario Inspector de la brigada policial.
La periodista se agacha y acomoda el micrófono a la escasa altura del comisario.
―No he venido para hablar del muro. Estoy aquí, porque me acaban de informar que esta mujer, viene huyendo de otros mundos, por lo tanto y según los reglamentos, no la dejaremos salir con vida.
Al escuchar esto Luisa martilla con desesperación las gruesas paredes, se lastima la mano y sangra.
―¿Por qué? Yo no he hecho nada, lo juro Dios mío, pero ¿quién me ha condenado a este encierro? ¿El sistema? ¿Los odios colectivos? ¿Alguna conspiración mundial?
―Ignoro si esta joven estará escuchando o no, aunque eso ya no es de nuestra competencia y para que me entienda mejor, le estoy informando que los niños de madres viajeras de otros mundos, serán vendidos total o parcialmente―continúa el inspector, cuya boca se ha vuelto de repente de un color renegrido.
―¡No, no por Dios! ¡Mi hijo no!―se desgarra Luisa mientras en el jardín, los enanos siguen mirando impávidos el muro.
Ya no queda casi aire. Luisa tiene dificultad para moverse. Tiiiic, taaaac Tiiiic taaaac ¿Qué es ese ruido infernal que se escucha?
La voz le susurra cada vez más cerca, casi dentro del oído.
―La sacaremos de aquí. ¡Tenga confianza! Gire el botón de la radio, para que la luz del mundo se ilumine hacia arriba. Hágalo ¡Ahora!
El dedo traposo de Luisa, apenas logra rozar el botón... ¡Oh! ¡Increíble! La esfera vuelve a girarse hasta iluminar con uno de sus rayos el techo. ¡Sí! ¡Acaba de reconocer el sonido! ¡Alguien está usando una maquina de taladrar! ¡No se equivoca, no! ¡La casa tiembla! ¡Pum!, ¡Pam! ¡Crach!, ¡Crach! Pedazos de revoque y hasta cascotes, le llueven encima. Levanta los ojos y ve boquiabierta, un enorme micrófono atado con varias vueltas de cable a un listón que penetra a través del agujero agrandado del techo.
―¡Vamos suba Luisa! ¡Deprisa!-ordena la voz confitada del locutor.
Una imperceptible gota de esperanza le cuelga de sus piernas, cuando se abraza al micrófono, que de inmediato la transporta hacia fuera.
¡Luisa vuela! Y su cuerpo, adherido al micrófono de LT Tijuy flamea como una bandera.
¡Luisa es libre! Y vuela, vuela sobre el jardín repleto de enanos, con sombreros de copa y bastones de mando.
―Más abajo, por favor ―susurra Luisa al micrófono.
Es el momento de apurarse. El maldito comisario ha destapado la mantita del moisés e intenta levantar al niño, justo en el momento que Luisa aparece, como una sombra fantasmal.
―¡Levante al niño!―sigue el locutor.
La joven, empuja al Comisario―sin saber siquiera de dónde le vienen las fuerzas―quien pierde el equilibrio y cae golpeándose la cabeza. Luego toma a su bebé y lo levanta.
La gigantesca grúa que sostiene el micrófono, da un espectacular giro para situarse al final de la desembocadura del túnel. Luisa desciende y sigue la flecha que señala el año 1950.
―Para la próxima avise antes de venir, así le damos la bienvenida y Cuídese ―se despide el locutor.
♪Ta- ra -ra -rá ♪ fluye Fantástica Tic-tac-tic-tac repiquetea el corazón.
Luisa corre. Lleva en la mochila al bebé. De su bolsillo izquierdo asoma un botón rojo cristalino, de esos que tienen las radios para iluminar hacia arriba en cualquier tiempo, la vasta superficie del planeta.

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CONSUELO LA DE LAS ALAS AZULES




EL 31 de Diciembre, a eso de las 24 horas, Consuelo ha tragado ya cinco porciones de tarta de atún con cebolla, varias cazuelas de callos a la madrileña, una treintena de sándwiches de jamón dulce y queso, (de régimen) tres kilos de helados. ¡Ah! y una taza de café con edulcorante. Luego se acuesta a dormir. Despierta un día después, ―como cualquier muchacha normal―acosada por el deseo urgente de conocer un príncipe. Pero... ¡Qué cabeza la de esta criatura! Ha olvidado que en la tierra, se han agotado todos los príncipes; por eso y de una vez por todas, decide viajar a Queantec, un planeta romántico y prometedor. Cambia su pijama de frisa por un buzo oxigenado a florcitas, toma de la biblioteca “El libro de los filósofos” ―por cualquier duda existencial―y previo pago de la mensualidad de la hipoteca de su piso, se embarca sin pérdida de tiempo en la única nave espacial de la zona.
El viaje se le va en un abrir y cerrar de párpados y sin siquiera agotarse. Desciende con precaución, en un bosque en donde la vegetación no solo se desparrama en forma de espirales y mira hacia arriba, sino que ¡conversa en un tono muy educado! Claro que a ella le cuesta un poco saber si es de día o de noche, pues al parecer en ese sitio, la naturaleza nace en medio de luces muy tenues que se apagan y prenden a cada paso.
―¡Atchís!, ¡Atchís!―escucha y tiene que hacer un enorme esfuerzo para fijar la vista y percatarse de dónde viene el estornudo, justo cuando una de las tantas luciérnagas que sobrevuelan a su alrededor le grita:
―¡Cuidado con las piedras!
Quien habla así, no es una luciérnaga, no, no, ¡Qué va! Sino ¡Un minúsculo hipopótamo volador!―Por supuesto, no todos los planetas son iguales entre sí ―piensa, al darse cuenta de que entre las plantas florecen toda clase de animales. ―¡Gracias por avisarme! ―Me da igual―se dice―que el suelo del bosque esté sembrado de piedras puntiagudas difíciles de evitar.
Y a continuación, se recuesta a descansar un rato.
―¿Florecerá también el príncipe de entre las plantas? ¿Dónde te escondes príncipe? ―grita con todas sus fuerzas telepáticas y luego penetra en un sueño delgado y armonioso.
¡Increíble! De un minuto para el otro, es sorprendida por unos fuertes brazos, que la rodean con un calor tierno, pero tan tierno que de golpe ―así como así y sin saber por qué se le desarrolla un amor irremediable.
Amanecen al día siguiente los dos en medio de una capa fosforescente, que se hace aun más deslumbrante en la oscuridad. ¡Misterios de la naturaleza! Hay en aquella luminosidad una irradiación insólita. ¡Están bañados de una lluvia de luz viva!
―¡Eres un príncipe silvestre! ―exclama Consuelo, cuando consigue distinguir a su amado. ¡Un príncipe de alas fuertes, y azules!
Birdy, que así se llama el príncipe, habita Queantec desde siempre y tiene la maniática costumbre de inventar todo lo que a nadie se le hubiera ocurrido inventar. Y está tan pero tan enamorado de su amada, que le pone un par de alas azules muy seductoras y la lleva a lo alto de una nube, para que pueda apreciar, como el mundo se achica de modo considerable, va, viene, viene, va y cambia de colores a una velocidad vertiginosa. Con las gafas de Birdy calzadas sobre su nariz, a Consuelo le parece divertidísimo yacer montada sobre un punto que se estira y estira adoptando sucesivas rayas y puntos, puntos y rayas, luego rayas, rayas y puntos, puntos, que trazan en el aire, cuadrados, triángulos y trapecios―Qué maravilloso es esto ―piensa Consuelo, mientras balancea su cuerpo dentro de un círculo armonioso, de volumen tridimensional.
―¡Quiero entrar ahí!―le pide Consuelo a su amado príncipe, cuando descubre una dimensión desconocida.Y Birdy, que tiene un corazón de oro, (veinticuatro quilates) no duda un instante en cumplirlo. ¡UY! Es tan liviano el presente allí, que cuando respiran se vuelven transparentes. Y ellos juguetean e intercambian sus almas. Y luego oscilan alejándose y acercándose y ruedan y ruedan y dan vueltas y vueltas.
Consuelo nota enseguida que ha olvidado desesperanzas y recuerdos. Pasa el tiempo y un día descienden en una isla repleta de verdes, amarillos y azules, envuelta -¡claro está!- en una espesa niebla afrodisíaca. Al caer la tarde Bidry hace un enorme nido para que su amada no extrañe ninguna partícula terrestre. Pronto ella tiene su primer hijo con las mismas alas de su padre, y los rasgos de de su madre; en el acto lo aman con toda dedicación. Luego Lo bautizan con el nombre de Ariel. Consuelo y Birdy adoptan a un monito todo negro y peludo, precioso y lo llaman Afro. Afro es un bebé tierno y dócil que ni siquiera necesita de niñeras o pañales. Se cría tan fuerte y sano que su madre agradece a la naturaleza por todo lo previsto. Mientras tanto, Birdy es un marido ejemplar: “Lo siento, te amo y te perdono” son sus frases más usadas. De día se marcha, para regresar a la hora del abrazo. En seguida, Consuelo y Birdy adoptan otros hijos y así forman una gran familia en donde todos son especiales. Tiene un par de elefantitos gemelos: Gongo y Ziara, después viene Koli, una cebrita a rayas fosforescentes, Natiche un pájaro multicolor y Minu una perrita rubia de ojos celestes. Y cuando Consuelo y sus hijos, son perseguidos por depredadores de linajes, Birdy les inventa a todos, un ropaje para disimular diferencias y una sombra luminosa para distinguirlos en la oscuridad. También les coloca alas―a los que no la tienen―los monta sobre su lomo y los lleva allá a lo alto del Universo y les enseña primero a moverse con gran cautela para no rebasar los límites del mundo y caer en la nada, hasta que, uno a uno aprenden a volar. El tiempo pasa y Birdy, que es un príncipe clarividente, oculta a su familia en un lugar más seguro. Pero... la felicidad eterna no existe. Una noche muy tenebrosa, Birdy y Consuelo salen en busca de alimentos, sin darse cuenta del peligro que los acecha. Los cazadores de linajes, que han esperado con paciencia el momento propicio, intentan matar a Consuelo. Birdy se enfrenta a sus irracionales atacantes, con gran valentía. Y por más que lucha y lucha, para defender a su amada son demasiados depredadores, tanto, que lo matan sin piedad y luego huyen. Huyen, apremiados por su cobardía. El rostro que mira a Consuelo se ha ido. ¿Quién llevará ahora a Gongo y a Zaira a mirar el Universo? ¿Con quién jugará ahora Afro a las palabras que galopan con sus largas colas a la hora de la siesta? ¿Quien hará cosquillas, con la punta de sus dedos, a las lágrimas de la frágil Minu?
Despacio, muy despacio, cargan el cuerpo de Birdy dentro de una carretilla, repleta de flores, para llevarlo luego hasta la orilla del mar. Poco a poco el cuerpo es arrastrado por olas que desbordan, en una profunda marea, hasta que se hunde. El día se hunde, la tarde se hunde, la vida se hunde. Pasa una noche y un día y luego todas las noches y todos los días, y Consuelo debe hacer grandes esfuerzos, para conseguir algún vestigio de vida feliz, sin su amado Birdy.
Queantec es ahora una sombra deshilachada y amarga. Una sombra que se contonea como una danza macabra, alrededor del mundo. Por eso decide regresar con todos sus hijos a la tierra. Sin embargo el viaje de regreso no es igual. La nave avanza con una lentitud pasmosa mientras el horizonte se desliza por la ventanilla. Ahora soles y luego sombras, ahora cometas y luego estrellas y después de nuevo cielos.
¡Ay! Pero la tierra es un borrón descolorido, cuando descienden. Todo ha cambiado. Las guerras y los cataclismos han borrado los contornos de su pueblo natal, produciendo grandes pantanos. Por eso las calles desiertas, yacen atadas entre sí con gruesos alambres. Y todas las casas―incluida la suya―han quedado atrapadas debajo de la superficie, de esa masa de barro y agua. ¡No hay modo de ingresar, ni de salir de ellas! ―Es posible― les advierte Consuelo a sus hijos ―que los pobladores estén metidos dentro de esas tumbas. Tendremos que ayudarles a salir. En seguida Gongo y Zaira, toman una larga cuerda que han traído de su planeta y con la ayuda de sus hermanos, van desenterrando al pueblo entero. Pero los vecinos ―que han esperado la llegada de la muerte como único camino hacia la liberación―tienen todos los músculos y neuronas atrofiadas, cuando salen a la superficie. Y Consuelo, piensa y repiensa cómo recuperar a toda esa gente que ha quedado en desuso. Y busca y rebusca en su equipaje las fórmulas secretas de los inventos de Birdy. Y encuentra, entre muchas otras cosas, la más valiosa. ¡La fórmula secreta de las alas azules! Es sencillo construir alas azules, siguiendo los planos de Birdy―piensa Consuelo. Y una vez que están listas, se las coloca en su espalda a los pobladores. Al cabo de un cierto tiempo, todos flotan allá en el firmamento. Sin embargo, y a pesar de que al flotar sus músculos han adquirido una nueva destreza, los días aún no logran distinguirse de las noches y Consuelo que siempre tiene su mirada puesta hacia lo alto, descubre que la luna no se mueve de allí. Y cuando la observa mejor ―al ver lo abultada que se encuentra―sospecha, que va a parir un sol. Por eso coloca una larga, larguísima escalera con la ayuda de los pobladores y sube y sube y pasan y pasan horas, días y días y no llega. ¡No llega! Y se cansa y... de golpe mira hacia abajo. Y ella que ha olvidado, la advertencia de su amado Birdy, pierde el equilibrio. De pronto su rostro se baña de una luz iridiscente, toda ella es una luz viva cuando cae al vacío.
Años más tarde, Ariel es ya un apuesto joven, con los mismos ojos de su madre y con un par de alas igualitas a su padre. Sueña que te sueña, con una princesa encantada, pero como en la tierra se han terminado los encantamientos, decide ir a Plantux un planeta virtual muy romántico y prometedor...



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                        LA CARA DE LA ESPERANZA





La mujer de unos cuarenta y tantos años, viste con ropas oscuras desde hace ya muchos días. Sus cabellos, se pegotean alrededor del rostro de piedra de cuyos ojos centellean manchones inertes.
 Tiembla.
 Sabe que ni los gritos de auxilio ni las lágrimas fugitivas de la madrugada de nada le servirán. Después de la explosión nuclear solo ella ha quedado en el mundo. Sin embargo alguien llama a su puerta... Un delgado gemido brota de su garganta cuando la abre. Una enorme y negra cucaracha se inclina ante ella, como salida de un macabro dibujo.
 ―Permiso, ¿Puedo entrar?
―No, ¡Por Dios que asco!
―¿Qué esperabas, el príncipe consorte?
La cucaracha, que ha ganado el comedor y parece sentirse realmente a sus anchas, se apoltrona en un sillón que se encuentra frente al televisor y se dispone a devorar algunos restos de comida.
― ¡Basura! eso es lo que comes ¡Basura!
―Lo mismo que comerás tú dentro de poco.
 Ella no duda un instante. Levanta la escoba con fuerza, para liquidar al asqueroso bicho...
 ― ¡Cucaracha y basta!
―Cucaracho, me llamo Joseph.
La mujer baja el arma mortal. No se había dado cuenta que el bicho traía ojos de gente.
 ―Y además, puedo serte útil.
― ¿Útil? Suena ridículo en estas circunstancias,¿Cómo?
―Por más que te esfuerces en negarlo tendrás que convenir conmigo, que nos necesitamos y mírate un poco... luces mal, ¿Eh? ¡Realmente desastrosa!
―Dadas las circunstancias ¿cómo quieres que luzca?
―No deberías ni aún así, descuidar tu lozanía.
― ¿Para qué? ¿Para quién? El mundo se ha desplomado y ya no queda nadie.
―Hija cómprate unas gafas. El mundo siempre tiene dos caras ¿comprendes?
― ¡No! ¡Qué va, ni una palabra!
―Se ha dado vuelta niña y giramos en sentido contrario, ves tus pies deberían de estar exactamente donde está tu cabeza. Fíjate el planeta se ha salido de su eje.. Una fuerza centrífuga nos arrastra hacia la zona de los temores. La otra cara, la de la esperanza, ha quedado del otro lado. Tampoco había notado la mujer que aquél bicho tenía voz aristotélica.
 ― ¿Por que he de creerte?
―¿ Conoces a alguien más que pueda decirte otra cosa?
―¡No eres más que un mísero insecto!
-No creas que estoy exento de derechos. Después de todo nuestra raza ha probado su firmeza por los siglos de los siglos ¡No te fastidia! En cambio el hombre tiene puestos sus gozos en creativos juegos que lo destruyen todo―contestó picado Joseph.
 ―¡ Ah! lo dices en tono de burla bicho asqueroso porque sabes que todo lo que he tenido, jamás lo volveré a tener.
 ―Y... ¿Que tuviste? y ¿Qué volverás a tener? Ese es un pensamiento muy a lo humanoide. Vivimos en el presente, no figura en ningún haber ni el pasado ni el futuro, es ahora, en este mismo instante que es toda una vida AHORA. Basta de charla, vete a maquillar un poco que daremos un paseo.
La cucaracha se pone de pié y da unos pasos. La mujer nota que su caminar se ha hecho más platónico. Qué puedo perder-piensa la mujer y se muda de ropa, lava su cara, cepilla el engrudado cabello y pone sobre sus labios carmín algo rojizo. Cuando está lista Joseph la sube sobre su lomo y la lleva a recorrer el mundo. Pero como está al revés tienen que trepar por paredes de piedra, puertas cerradas y muros macizos. Sobre la línea del horizonte emerge el otro mundo. Es vasto y huele al derecho. Y detrás de la línea brotan pinceladas de verdes, cada vez mäs cercanos. A lo lejos, una silueta de hombre se balancea sobre el lomo de otra cucaracha.
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                     CIELO AZUL


Un hombre no hallaba las llaves del cielo. Buscó y buscó, pero solo encontró en su camino calles asediadas de sombríos atardeceres. Desalentado, lloró su impotencia. El árbol que lo miraba desde lo alto, rompió el silencio y le dijo:
―Tu pequeña existencia carece de fe.
 ―Hablas así porque es fácil divisar todo desde arriba, Desearía ser árbol para encontrar lo que busco.
 ―Puesto que tu deseo es fuerte ―dijo el árbol―haremos el cambio. Pero debo advertirte que sólo será por un día, teniendo en cuenta que cada momento de la vida es precioso. Y así el hombre pasó a ser árbol y el árbol hombre. A punto de extinguirse el plazo, el hombre que había sido árbol dijo:
―Tu tiempo se termina y aún no has encontrado lo que tanto buscas.
 ― ¿Cómo podría? Ha llovido toda la noche y he sentido en mi tronco el dolor de su fijeza.
 ― ¿Has visto el río?
 ―No he visto el río.
 ―Veo que tu horizonte se ha empequeñecido.
 ―Has contribuido a que así sea. Mis ojos buscan llaves que abren puertas y sólo encuentro a la naturaleza enrejada por la avaricia...
 ―Entonces ni te has fijado en el río...
 ―Ya te he dicho que no lo he visto.
 ―Te lo pierdes. Desde ese punto puedes ―si quieres―ver como el río ha carcomido las rejas dejando al descubierto orillas florecientes. 
―No pretenderás ahora que busque las llaves dentro de sus fingidas aguas.
 ―¡Aaah! el río... -exclamó el hombre árbol.
 ―Sólo he visto al hombre enflaquecido de esperanzas, transitar por donde la arbitrariedad de los edificios se pierde dentro de caminos invisibles―contestó enojado el árbol hombre.
  ―Si hubieras visto el río-―se burló el hombre árbol―sabrías, que el agua refleja un cielo aún más azul, desprovisto de cerrojos.
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LA TAROTISTA



Estiré todo lo más que pude brazos y piernas para desanudar los músculos agarrotados. Qué digo ¡Hechos polvo! Así es como quedo día tras día, luego de mi difícil tarea. Y hoy me han dado duro. Siempre es así, cuando entramos en luna llena. La mayoría de las llamadas, son por el mismo tema. ¿Volverá? ¿Me abandonará por otra? ¿Aún me ama? Como si yo tuviera la varita mágica. La gente llama todo el tiempo preguntando por el mañana, cuando ni siquiera se hace cargo del hoy. Cada tanto me rayo y quiero tirar el laburo a la basura. Bueno, quizás me he tomado muy en serio esto de tirar las cartas.
   Me llamo Matiz, mejor dicho, es el nombre que me puse cuando decidí tirar el tarot, perseguida por urgencias económicas. Sé, que el boca a boca me ha dado fama de clarividente. ¡Y lo soy! Pero ahora, tengo la necesidad de alejarme por un tiempo, salir y divertirme un poco. Aún soy joven y estoy sola. Demasiado, desde mi ruptura con Anglés. ¡Demasiado!
    ¡UY! El timbre del móvil me recuerda de pronto, que olvidé apagarlo.
―Lo siento-contesto con voz amable pero soñolienta- ya es muy tarde y he terminado por hoy.
   La voz del hombre suena tan insistente, que no lo puedo evitar. En el fondo poseo el costado necesario del número ocho. La carta de La Justicia: Resolución de situaciones adversas. Iré. Necesito el dinero y a domicilio la tarifa es más que interesante. A medianoche, cuando el reloj toque las doce campanadas. 
   El primer impulso que me asalta al traspasar la puerta del boliche en pleno corazón del barrio Gótico, es volverme por donde entré. Con toda seguridad, me he equivocado. Doy media vuelta y enfilo para la salida, cuando el rutilante acorde del bandoneón me pega de lleno. Y si hay algo que no he podido resistir jamás es precisamente eso: un ambiente de tango. ¡Pura genética milonguera! ¡Al diablo con el trabajo! Mañana volverá a llamar.
―Puedes sentarte donde quieras―me dice la chica ―Pero si quieres bailar, es mejor que te ubiques en aquella esquina, cerca del  bar. Por ahí pasan todos para fumarse un pucho y tomarse un trago. Así pueden ficharte mejor.
   Enfilo para el sitio marcado. El hecho de estar siempre detrás de un auricular ha acrecentado mi timidez. Quizás sea esta la oportunidad de perderla.
―¿Que vas a beber?- me pregunta el hombre, detrás del mostrador.
   Lo miro y lo recorro de arriba abajo, de un rápido pestañeo. Sin ser muy guapo, tiene esa pinta inconfundible del potro nacido en las praderas salvajes. Y no atino a mover la lengua.
―Perdón ¿te sirvo algo?― insiste.
   Iba a pedir una ginebra con soda o algo así, pero percibo una docena de ojos clavados en mi nuca. Por un momento olvidé que para ser bien vista en las milongas, las mujeres no debíamos comportarnos como hombres.
―Sí, una cerveza sin alcohol... ¡Por favor!
   No siempre me siento donde termina el salón, por lo general huyo de los rincones.  Sin embargo éste tiene sus ventajas. La perspectiva que me ofrece, es inmejorable. Desde éste ángulo, puedo relojear con placer, al elemento masculino. No sólo por sus físicos, movimientos o estrategias, sino ―y esto es lo que más me divierte―por esa histeria que corre en estos ambientes tangueros, como por ejemplo la del petiso, quien haciendo ostentación de su legítima virilidad de argentino, hojea en un abrir y cerrar de ojos a la concurrencia femenina, para luego cabecear a modo de invitación a la mina platinada de escote generoso. Esta se levanta con ímpetu, pasa por su lado, da un giro a su alrededor y cae en los brazos... de otro. El petiso da media vuelta y mira ahora a los presentes de soslayo; luego con ojos que amartillan el bochorno, se acerca a mi mesa y con ese siseo que caracteriza a la clase porteña me dice:
―Hace rato que te miro ¿Bailamos?      
   No me gusta despreciar a nadie y mucho menos si pienso volver en otro momento.
   El hombre mueve los pies con destreza de coleccionista, al ritmo inconfundible de Malena. Y yo sigo, como una feligresa sus pasos. Nada del otro mundo, sólo eso, un tango bailado con buena técnica que mamé en los suburbios a muy temprana edad.  ¡Eso y nada más!
♪Malena canta el tango, como ning...  de pronto un inoportuno llamado telefónico, invade mis tímpanos. Y si hay algo que no me banco, es que algún irresponsable apabulle los acordes de tan bella música con un ruido tan vulgar. Y justo bailamos enfrente de mi mesa. Por eso reconozco el inconfundible sonido, que no es otro que el de... ¡mi móvil!  No sé si es ese maldito sentido del deber, o la vanidad de saberme imprescindible lo que me lleva a desprenderme con brusquedad de mi acompañante y lanzarme a la aventura de atender el llamado. Es la misma voz del hombre que me ha citado para una tirada de tarot, cuando toquen las doce campanadas.
―Te estoy esperando aún, ¿vendrás?
   Iba a contestar como se lo merecía, cuando agudizo el oído y percibo detrás de su voz el chamuyo propio de un boliche de tango y una voz conocida cantando “Malena...                              
   Y levanto la cabeza y lo veo ahí detrás del mostrador parado con su móvil pegado a la oreja. Y él, que acaba de adivinar también lo que ha pasado, me mira, me sonríe y me hace señas para que me acerque. Y avanzo, dejando al petiso herido de muerte, convencida de que a veces es muy cierto que los Dioses juegan a los dados con el destino de los mortales.
   Un poco confundida aún, despliego los arcanos mayores sobre la mesa. Detrás de las gafas, un par de ojos fisgonean mis manos que se mueven con rapidez. La Emperatriz junto a Los enamorados El carro, y La rueda de la fortuna.
―Mejor tirada no podía ser. Los astros te protegen y tienes un futuro más que brillante en los negocios...
―Eso ya lo sé. Mi boliche marcha bien. Ya lo ves. Te he llamado porque hace exactamente un año, una bruja me vaticinó que conocería a la mujer de mis sueños y aún la estoy esperando. Sólo quiero saber si no me ha mentido.
 Esta vez no soy yo. Es la sabiduría del bandoneón la que me susurra la respuesta al oído.
Miro las cartas una vez más, como para cerciorarme de la respuesta que he de dar y le digo:
―Pues... te ha dicho la verdad. Esta misma noche la conocerás. Esta noche―repito―a eso de la una de la mañana.
   El hombre, mira con ojos de macho entero, el reloj de pared, luego me toma de la mano y me dice: 
―Faltan sólo dos minutos para esa hora ¿Bailamos?
   Los acordes de “Adiós Nonino” despliegan todo su esplendor y crecen hasta poblar por completo el salón. Y todo estalla cuando él me aprieta la cintura con su brazo. ¡Y volamos! ¡Volamos!
   Pucha digo ¡Lástima! Es la primera vez que consigo ver mi futuro a través de las vibraciones de un consultante. De haber sabido que iba a conocer al amor de mi vida, hubiera venido con los zapatos de tacón aguja y la falda ajustada de tajo. ¡Una verdadera lástima!  
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domingo, 1 de febrero de 2015

Entrevista de Silvio Valli a Estela Lo Celso 
SV ¿Por qué dramaturgia? 
Tal vez no sólo por las enormes ganas de dar vida a mis personajes y sus historias sino también de comprometer al público a participar de esa gran experiencia. Es decir la riqueza de la dramaturgia estriba en esa relación muy particular que comienza en uno y acaba en el nosotros.

SV ¿Cuándo descubriste que eras una escritora?
ELC Nunca (Risas) 

SV ¿No crees que hacer teatro hoy es ser demasiado optimista cuando vivimos invadidos por las imágenes?

ELC Siempre hay gente que sigue al teatro a la ópera a los conciertos, hay público para todo.


SV Ahora que has probado el sabor de los aplausos, me imagino que no descartarás seguir escribiendo en esta línea literaria 

ELC Nunca dejaré la dramaturgia, pero si me levanto con una gran necesidad de expresarme en solitario, me pongo a parir cuentos o una que otra novela. 

SV En casi todas tus obras tocas el tema político y sus consecuencias sociales. 

ELC No siempre, aunque a veces pienso que la corruptopatía que hoy se ha generalizado en el mundo entero se debería considerar como una nueva forma de psicopatía por el tendal que deja entre la gente común que no ve la forma de defenderse de esta nueva enfermedad. Éste no es el único tema que toco El amor y los conflictos de pareja que llevan al desencuentro, es otro de mis temas. 

SV ¿Shakespeare o Aristóteles? 

ELC Bueno…Interesante pregunta. Yo creo que en la poética faltó algo en lo que hoy si que se hace hincapié. Aristóteles aseguró que sin acción no puede haber tragedia, estamos de acuerdo, pero lo que no comparto es que asegurara como un dogma que sin carácter si la puede haber y también aseguró que en la tragedia no se debe pasar de la desdicha a la dicha, sino al contrario, de la dicha a la desdicha; no por maldad, sino por un gran yerro". Y no estoy de acuerdo con estos dos apostolados porque es precisamente el fruto de la caracterología de los personajes lo que te lleva a accionar… él habla de equivocación y yo pienso en conflicto, es decir los actos del subconsciente que culminan en el único camino posible la acción. 

SV No había psicólogos en aquellos tiempos. 

ELC Shakespeare fue un genio pues los caracteres complejos de los personajes de sus tragedias los llevaron a construir sus maravillosas y reales historias, no sólo en el camino de lo trágico, sino en comedias. Aristóteles, en cambio apenas mencionó la comedia, porque a su juicio, no era literatura "digna". 

SV Sin embargo introduces un conflicto institucional en tu comedia según vos repudiada por Aristóteles: el demonio se niega a desempeñar el único papel que le conocemos a través de la historia y que es la maldad. ¿Es por eso El último demonio? 

ELC ¡Claro! Es que para mí la maldad y la bondad son dos caras de una misma moneda Me niego a creer en ese maniqueo absurdo que se es o todo bueno o totalmente malo. Satanás entra en conflicto, cuando se da cuenta de este detallito, justo al mismo tiempo que Dios. 

SV Recuerdo haber leído uno de tus tantos cuentos creo recordar “Rumores que no son voces” puro realismo mágico. Lo disfruté mucho. 

ELC ¡Uy! ¡Ese cuento! lo escribí hace mucho…una fantasía en donde se mezcla una gran historia de amor y todos los entresijos autoritarios de sus gobernantes. 

SV ¿Y para cuándo la interesante novela que estás escribiendo? ¿Cómo me dijiste que se llama? 

ELC (Risas) No te lo diría jamás antes de terminarla y falta, ya sabes, lo hago sin prisa hasta donde el tiempo me lleve. 









sábado, 20 de diciembre de 2014

MENSAJE DE NAVIDAD


SUEÑO DE NAVIDAD






SUEÑO DE NAVIDAD
   Armar un árbol de navidad no es tarea sencilla y para este año quiero colgar algo, que aún no he podido encontrar.
  Un sueño...
  Y de pronto, como un milagro, lo veo escondido dentro de una de esas esferas doradas. Al principio es incipiente, pero luego crece tanto que puedo penetrar en él.
   Sueño que es Navidad y Jesús que ha dejado de ser un niño,  me llama
   Aprovecho el momento inolvidable para preguntarle cómo se hace para vivir en un mundo globalizado, de sentimientos de metal. . Él me mira y no contesta.
   Segura entonces  de que no se negará esta vez, le pregunto si Él puede  “Curar al hombre de su ceguera.”  Por toda respuesta me toma de la mano y me introduce dentro de un sendero silencioso y oscuro De pronto una voz de trino resbala como una gota de rocío:
  “Bienaventurados los mansos y humildes porque ellos poseerán la tierra”
  A esos trinos replican otros a distancia, como si se entablara un melodioso concierto,        cuyas notan salen del río, los árboles, la callada quietud de las flores.
 ”Bienaventurados los que tienen hambre de justicia, porque ellos serán saciados”     Un rayo de luna se cuela entre las nubes. Lo primero que diviso son sus ojos de ciervo  reflejados  en las colinas púrpuras allá a lo  lejos.
  ”Pedid y se os dará, buscad y hallareis, llamad y se os abrirá”.
  Tengo la sensación de que me han crecido alas que recorren el espacio infinito.
  Y floto entre dos mundos.  Uno de ellos me pesa demasiado; el otro tiene cielos espejados que reflejan luces de colores y miro desde arriba, ahora con ojos de pájaro, la suave ondulación de vidas recorriendo laberintos de barro.
  Y desciendo al más terrenal de los mundos y siento de pronto un irrefrenable  impulso de gritarle a Jesús que no es justo, que no puede irse de mi sueño sin revelarme algo nuevo para estos tiempos sin tiempos.
  Él me acaricia la cabeza y mirándome con ojos de Cristo  me dice: “Dame tu corazón”.
  Y se lo doy….para que teja un nido, donde cobijar el sueño.   
®

domingo, 11 de mayo de 2014

RECETAS PARA LOS QUE NO VENDEN

Todos los consejos son buenos. Lo que importa es lo que se hace con ellos... 
Señor ministro, ya que recomienda a la población lo que podemos comer, aquí le he traído un maravilloso recetario de comidas para que lo disfrute: Sencillas,  económicas y sanas; al elaborarla de este modo prescindimos de utilizar aceite, con el consiguiente ahorro y  carencia de grasa en el plato. 

ENSALADA DE BICHOS A LA ORIENTAL
Puede ser para comenzar o al terminar.
Ingredientes:
Lechuga
Tomate
Cucarachitas tiernas
Saltamontes recién cazados
Mosquitas a las que habrá atrapado (si no consigue lo  mismo son los mosquitos)
1 huevo duro o en su defecto crudo si no tiene con qué cocinar
1 escarabajo
I ciempiés (en los mercados chinos son mejores)
Algunas medusas
Condimente con sal de rabia y aceite de oliva virgen.


ESPAGUETIS DE FACTURAS CON SALSA BOLOGÑESA


Un paquete de espaguetis hechos a mano con la máquina de triturar papeles (En este caso facturas que no puede pagar) Paper monster   
1/2 kg de carne molida magra
1 cuch de rabia molida
Una lata de tomates fritos
1/4 de taza de vino tinto
2 cdas de aceite de oliva
2 dientes de ajo
1 tomate rojo grande
1 pimiento verde
1 cebolla mediana
Una cucharada de hierbas italianas de olor secas (tomillo, oregano, albahaca etc.)
100 gms de queso mozzarella
Unas hojitas de albahaca fresca
Queso parmesano, al gusto
Sal al gusto
Máquina de triturar papeles Paper monster
Una generosa cucharadita de pimienta para darle  gusto. Triture las facturitas, con la máquina de Paper monster. Fría la carne molida con sal y pimienta hasta que dore. Agréguele los ajos, la cebolla los pimientos y las hierbas de olor.  Incorpore el vino y dejar que se evapore. Incorpore los tomates de lata y los tomates frescos cortados en pedazos grandes. Baje el fuego por las dudas, cocine por algunos minutos, incorpore las hierbas aromáticas. Ponga a hervir agua con sal agregue los espaguetis hechos con las facturitas previamente triturados. Cuele acomode esta exquisitez en la fuente y échele la salsa cubriendo con el queso rallado. Te aseguro que tendrán un gran éxito.

LIBROS DE MILHOJAS

Pueden ser algunos libros de esos que aguardan en las librerías a que alguien, aunque sea los hojee.
Un puñado generoso de letras
1 Docena de personajes (el tamaño no importa, pueden ser variados)
Baño de chocolate.
Toma los libros y los sacudes bien, teniendo cuidado de hacerlo arriba de una fuente honda. Luego vuelca los libros sobre el mármol ábrelos y los aplastas un poco  para que las hojas no se vuelen. Ralla las letras, que se han caído de las hojas de los  libros, lava bien los personajes,  los sumerges en un almíbar liviano para ablandarlos ¡ehh! más despacio que se rompen, luego escúrrelos  y los mezclas con las letras ralladas. Rellena los libros con esta exquisita mezcla. Por último baña con una salsa de chocolate y salpica todo con las letras rayadas.

Batido de Espuma de euros




Esta es una receta muy especial pues la planta de euros la podemos cultivar en nuestro jardín. (Las semillas de la flor del euro no se consiguen, pero si adivinas dónde se cultivan puedes traerte una planta) Crece en terrenos muy abonados y si tienes la suerte de tener una acá te doy la receta del batido.
Ingredientes
1 Kg puré de flores de euros (tienen que ser de 500)
3 Unidades de plátano
1/2 vaso de zumo de piña
1 yogurt con fecha vencida (imprescindible para que surta efecto)
1 cucharadita de miel
1 cucharadita de germen de trigo ideal para que no te oxides
Cómo se prepara Espuma de euros:
Descorazona las flores de euros y páselas por la licuadora. Pela y trocea el plátano. Coloca en el vaso de la batidora, añade la miel y el yogur y bate. Cuela y reserva.
Pon en un bol el zumo de naranja y el germen de trigo y bate.
Mezcla todo. Sirve en un vaso alto y decora con las flores del euro y hojas de menta. Servir de inmediato.




Miguel Ángel, querido amigo, me conformo con que te arranque una leve sonrisa; igualmente para todos aquellos que son presa de esta infernal presunta crisis y se han visto despojados, desahuciados, marginados, embargados y librados a su suerte junto a su familia.   
E L C

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